El
Polen
Se trata del elemento masculino
de la flor. Se nos presenta como un fino polvillo que va del color blanco
al negro, aunque generalmente es de la tonalidad amarillo a marrón,
siendo su sabor amargo y, en algunos pocos casos, semidulce.
Las abejas se zambullen en los pétalos de las flores y después
cepillan el polen con un peine que llevan en las patas; posteriormente,
con todo el polvo de polen que obtienen de este trabajo y con el añadido
líquido que ellas hacen, van haciendo una pasta que redondean
formando bolitas, las cuales colocan en sus patas y las transportan
hasta la colmena.
Cuenta con una gran riqueza nutritiva natural.
El polen es energía vital en estado puro.
Tiene un gran poder biológico, como un equilibrante orgánico
que regula la acidez fisiológica; además, es un estimulante
energético, y compensador mineral y vitamínico.
Favorece el buen funcionamiento intestinal, es antibiótico y
estimulador de las células cerebrales. Se recomienda en casos
de anemia, arteriosclerosis, colitis, trastornos del crecimiento, diabetes,
gripe, impotencia sexual y próstata. Y, en general, para mantener
una buena salud, es recomendable una dosis de 15 a 20 gramos diarios
(para los niños, de 5 a 15 grs.), pudiéndose consumir
directamente; o disuelto en leche, zumos o infusiones.